La intensa y progresiva aceleración de los procesos de degradación de los sistemas ecológicos ha alcanzado cotas que pueden generar serias irreversibilidades en el medio natural, con las negativas repercusiones que suponen para la calidad de vida de la población. Si a esto añadimos el marco de complejidad e incertidumbre que caracteriza tales procesos, se plantea la necesidad urgente de definir estrategias basadas en la sostenibilidad.
Esta situación de insostenibilidad se ha manifestado en diferentes foros internacionales. El referente más cercano y significativo lo tenemos en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992. En ella se aprobó una Declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y un extenso documento de estrategia global, la Agenda 21, cuyo objetivo era sentar las bases en los últimos años de este siglo (1993-200) de un desarrollo para el siglo XXI que pudiera calificarse como sostenible.
El mensaje emitido es el del llamamiento a los gobiernos para realizar planes de desarrollo sostenible, remarcándose la necesidad de implicación de los gobiernos locales y el papel clave a representar por éstos dentro de la marcha hacia la sostenibilidad, concediéndose especial relevancia a la planificación del territorio, la educación ambiental y participación ciudadana en el proceso.
Este planteamiento requiere de un equilibrio complejo, ya que es necesario que se consideren de manera simultánea e integrada el crecimiento económico, el bienestar social y los valores ecológicos y ambiental, lo que se conoce como desarrollo sostenible.
Esta complejidad ha supuesto una nueva revolución en las necesidades políticas de la sociedad y explica la elaboración de nuevas herramientas, como las Agendas 21, que permiten actuar en el ámbito local y comarcal para un desarrollo sostenible.
La Agenda 21 comprende las bases programáticas de la Organización de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible en el siglo XXI, aprobadas por 173 gobiernos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992). Esta iniciativa ha sido apoyada y promocionada en el ámbito europeo por el ICLEI mediante la creación de la Red Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles (Carta de Aalborg, 1994).
Las agendas comarcales y locales son el “Plan de Acción de las Naciones Unidas para un desarrollo sostenible”, e implica la elaboración de una serie de programas y actuaciones que impulsan el concepto del desarrollo hacia la sostenibilidad, y en los que el factor medioambiental se considera una clave imprescindible del futuro.
Ya que la mayoría de los problemas y soluciones consideradas en el Diagnóstico Socioambiental tienen sus raíces en actividades locales, la participación y colaboración de los gobiernos locales es un factor determinante para el cumplimiento de sus objetivos. Ello supone, por tanto, realizar un cambio estratégico en el actual modelo de desarrollo, integrando los principios de sostenibilidad en todas las políticas.
Siendo conscientes de los antecedentes y considerando que algunos de los argumentos que apoyan la relevancia del nivel local dentro de una estrategia de desarrollo sostenible son: la certeza de que muchas acciones ambientales se encuentran intrínsecamente ligadas al territorio y competencia municipal, la importancia de los impactos cotidianos generados a causa de los estilos de vida dominantes, -con especial relevancia del transporte- así como el papel clave jugado por las inercias derivadas de costumbres, rutinas y comportamientos de los ciudadanos, etc., la Diputación de Badajoz tiene un compromiso institucional que va más allá de una mera declaración de intenciones y que se concretan a través de las actividades que lleva a cabo en el territorio provincial.
Por esta razón, la Diputación de Badajoz procedió a la firma de la “Carta de Aalborg” el 12 de junio de 2003 y desde el Área de Desarrollo Local, inició la puesta en marcha del proceso de Agendas 21 Comarcales en la provincia de Badajoz.
La consolidación de la apuesta de Diputación de Badajoz por el Desarrollo Local Sostenible se plasmó en el “Manifiesto de Badajoz: por unas Comarcas Sostenibles”, que se firmó por los agentes locales y regionales el 29 de octubre de 2004, para la consecución de una provincia más sostenible, inclusiva y próspera.